El
1º de Mayo de 1853 el congreso constituyente de Santa Fe aprobó la
Constitución de la Confederación Argentina.
Después
de la Revolución de Mayo surgió la necesidad de dictar una
Constitución para la nación argentina, con la finalidad de
constituir la unión nacional, afianzar la justicia y consolidar la
paz interior.
La reunión inicial se celebró el 31 de mayo de
1852 en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos, encuentro que se
recuerda como Acuerdo de San Nicolás.
El 1º de mayo de 1853
los diputados de las distintas provincias (con excepción de Buenos
Aires), reunidos en Santa Fe, sancionaron la Constitución
Nacional.
La constitución promulgada estableció un gobierno
representativo, republicano y federal. El federalismo que adoptó fue
moderado, ya que reconoció la autonomía de las provincias pero
también organizó un poder central. Se estableció un Poder
Legislativo bicameral, un Poder Ejecutivo unipersonal, elegido por un
colegio electoral y sin posibilidad de reelección, y un Poder
Judicial independiente. El catolicismo se reconoció como religión
oficial pero se garantizó la libertad de culto. Las constituciones
provinciales deberían tener la aprobación del gobierno nacional, y
los gobiernos provinciales podrían ser juzgados por el Congreso
Nacional. El gobierno nacional adquirió poder para suspender las
garantías constitucionales por medio del estado de sitio, y para
intervenir las provincias. Se declaró la ciudad de Buenos Aires como
sede de las autoridades nacionales. Se aseguró el ejercicio de las
libertades individuales y se llamó a habitar nuestro suelo a todos
los hombres de distintas nacionalidades,concediéndoles derechos
civiles.
1° de Mayo
día de los trabajadores
El
1º de mayo de 1886 comenzó en Chicago un movimiento en reclamo de las ocho
horas de trabajo. La manifestación fue brutalmente reprimida y terminó con la
ejecución de cuatro trabajadores anarquistas, ahorcados tras un proceso
irregular el 11 de noviembre de 1887. En 1889, la Segunda Internacional decidió
instituir el Primero de Mayo como jornada de lucha para perpetuar la memoria de
los trabajadores que murieron luchando por una jornada de ocho horas. En el
país, la primera conmemoración tuvo lugar el 1º de mayo de 1890.En plena zona
de la Recoleta se celebró por primera vez el Día de los Trabajadores en la
Argentina. En la sede del Prado Español, ubicado en lo que hoy es uno de los
barrios exclusivos de Buenos Aires, la reunión se inició a las 3 de la tarde
del 1° de mayo de 1890 y juntó a 2.000 personas, una concurrencia numerosa para
la época. Al día siguiente, los asistentes se enteraron de que habían perdido
su jornal “por faltar al trabajo”.
Para eso redactaron un manifiesto en el que explicaban, que “reunidos en el
Congreso de París del año pasado los representantes de los trabajadores de
diversos países, resolvieron fijar el 1° de mayo de 1890 como fiesta
universal de obreros, con el objeto de iniciar la propaganda en pro de la emancipación
social”.
Es que el 1° de mayo había dejado de ser la celebración de un grupo de
rebeldes, para convertirse en una jornada de afirmación política, de lucha
social, de reivindicación proletaria y también de homenaje silencioso. Ya no
interesa mayormente la forma en que se lo conmemora, puesto que su
perdurabilidad está asegurada por más de siete décadas de historia argentina.
